La memoria en los adultos mayores

Cuando hablamos de memoria nos referimos a una función de nuestro cerebro que nos permite codificar y almacenar todo tipo de información que adquirimos a través de la experiencia y aprendizaje y que vamos a poder recuperar en un momento dado cuando necesitemos.  

La memoria

Basta con pensar en toda la información que hemos ido registrando y reteniendo a través nuestros sentidos (tacto, audición, gusto, visión, olfato) a lo largo de nuestras vidas para hacernos una idea sobre la gran cantidad de datos que somos capaces de almacenar.  

La memoria permite a las personas tener una visión continua y coherente de sus vidas desde el pasado hasta el presente. 

Sin embargo, a medida que envejecemos, nuestro cerebro sufre distintos cambios que en ocasiones inciden directamente sobre nuestra memoria.  Es muy común que las personas mayores empiecen a tener fallos de memoria que en muchos casos, si bien pueden resultar frustrantes, no son motivo de preocupación.  

La pérdida de memoria se evidencia de distintas maneras en cada persona si bien hay que diferenciar los fallos de la memoria normales en personas mayores (causadas por envejecimiento normal) del deterioro asociado a los cuadros de demencia (envejecimiento patológico). 

Conforme cumplimos años, nuestra memoria aumenta en el recuerdo. Es decir, que cuando somos mayores, nos acordamos mejor de cuando éramos más jóvenes, de cuando nuestros hijos eran pequeños, y eso, si le sumamos la soledad y falta de interacción social, tiende a incrementarse.  

Si la memoria se instala en el recuerdo, entonces la persona “empieza a perderse” porque pierde pie con la realidad presente. 

Afortunadamente, con el avance de la ciencia y progreso de la investigación, podemos decir que nuestro cerebro al igual que cualquier otro músculo de nuestro cuerpo aplica el lema: “¡Lo que no se usa, se pierde!”. Se traduce en que “La plasticidad cerebral, o neuroplasticidad, se mantiene constante a lo largo de toda la vida; pero siempre que el cerebro se ejercite” como decía la neurocientífica Rita Levi-Montalcini que falleció a la edad de 103 años gozando de plenas facultades mentales.  Así que es posible entrenar nuestra memoria con el fin de prevenir y/o frenar su deterioro, por este motivo te presentamos algunas pistas sobre ejercicios de memoria que tienen objetivo estimular los distintos tipos de funciones cognitivas (memoria, atención, percepción, concentración, función ejecutiva…) 

A continuación en “Geriátrico Mis abuelos”, Te detallamos una serie de ejercicios y hábitos con el fin de ejercitar la memoria

Calendario 

Marcar el día, mes y año actual. nos va a servir para procesar y que nuestra memoria actúe. 

Este tipo de ejercicio nos ayuda a trabajar la orientación temporo espacial de la persona, es una de las capacidades más importantes, esta función nos permite ser conscientes de nosotros mismos, orientación personal y del contexto (orientación tiempo y espacio) en el que nos encontramos en un momento determinado. 

Ser consciente del tiempo, activa el proceso de nuestra memoria, nos permite recordar el pasado, vincularlo al presente y ser consciente del espacio-temporal presente. 

Vida social 

Actividades para potenciar la vida social pueden ser todo tipo de actividades que se realicen en grupo, como juegos de mesa u otras actividades de ocio y recreación, talleres prácticos de cocina, que pueden incluir la distribución de tareas para planificación de menús y hacer compras en los comercios cercanos, visitas grupales a tiendas, teatros, cines o exposiciones, y después terminar la actividad con charlas o tertulias donde se puede comentar la visita u otros temas de interés. 

Tener una vida social llena y activa, fomentar las relaciones con los demás, estimula nuestro cerebro y activa todos los procesos neurales, beneficiando también nuestra memoria. 

Las actividades para estimular una vida social activa pueden llevarse a cabo en el barrio, en centros cívicos o culturales, centros de salud, asociaciones, universidades, etc. 

Memoria visual a Corto Plazo 

Hay mil maneras de ejercitar nuestra memoria visual desde algo tan sencillo como abrir una revista o un catálogo, observar las fotografías que aparecen, cerrarla e intentar recordar lo que hemos visto y enumerarlo (además, siempre podemos volver a mirar la página y comprobar qué hemos recordado) como utilizar juegos tipo busca las diferencias entre una imagen y otra, parejas de cartas, etc. 

Este tipo de ejercicios nos permite trabajar la memoria visual que es tan importante para poder retener la información verbal que percibimos a través de la vista (las palabras leídas) del inicio de una frase para comprenderla en su conjunto.  

Sin esta habilidad cognitiva, nos sería casi imposible leer, recordar a las personas, si nos cruzamos con alguien, nuestra memoria visual retiene su cara. Y si es alguien conocido que ya su imagen está en nuestra memoria a largo plazo nos permite reconocerle. 

Ejercicios mentales 

Podemos ejercitar nuestra mente mientras resolvemos crucigramas, sudokus o bien simplemente haciendo un bonito puzle. Se trata de que nuestro cerebro se esfuerce por resolver pequeños retos mentales a la vez que nos divertimos. 

El “entrenamiento mental” contribuyen a prevenir enfermedades mentales y la pérdida de la memoria en personas mayores de 60 años, por eso es tan importante hacer este tipo de ejercicios. 

Afinar las habilidades mano y ojo 

Las actividades que involucran habilidades de psicomotricidad fina como tejer, dibujar, pintar, colorear o realizar rompecabezas también estimulan nuestro cerebro y por lo tanto a nuestra memoria. 

Trabajar las praxias, nos ayuda tanto a trabajar las funciones de motricidad fina, no sólo manipulas, sino que nos ayuda a no olvidar para que sirven y para que se utilizan. 

Juegos de cartas 

De acuerdo con la Academia Estadounidense de Neurología (American Academy of Neurology)los juegos de cartas practicados con regularidad ejercitan el cerebro y pueden retrasar la pérdida de la memoria asociada con el envejecimiento. 

Leer 

La lectura ejercita el cerebro y ayuda a recordar palabras. Se ha demostrado que leer el periódico, libros o revistas proporciona un impulso al cerebro.  Participar en actividades cognitivas, como la lectura, puede prevenir la pérdida futura de la memoria. 

¡En nuestro geriátrico te cuidamos! ¿Qué esperas para consultarnos?

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